XIII. LA MUERTE
Representa
la regeneración. La Muerte como hecho inevitable para dar
entrada a una nueva vida.
En
este arcano vemos una bandera en la que figura una rosa blanca,
símbolo de vida ya que la muerte no es el fin, sólo
la sucesión a otra existencia. La pluma roja que se encuentra
en su casco simboliza que la energía que antes se manifestaba
como fuerza vital, es la misma que operando en distinta dirección
produce las circunstancias que determinan la muerte. El centro
de la rosa mística está lleno de semillas indicando
que la próxima existencia estará determinada por
el karma.
El
río que aparece en esta carta representa el largo viaje
hacia la otra existencia.
El
rey muerto que se encuentra debajo de las patas del caballo simboliza
el cuerpo físico, el niño el cuerpo etérico,
la doncella el cuerpo astral y el sacerdote el cuerpo mental.
Esta
carta representa cambios en la vida del ser humano, estos son
radicales, como por ejemplo cambios de trabajo, ruptura de pareja,
etc.
Su
trabajo consiste en entender que todo en la vida nada es eterno,
y que engancharse a las situaciones que ya no valen, es no fluir
con la vida. Cuando en la vida no fluye algo es porque no estamos
en el lugar apropiado y que consciente o inconscientemente nos
atamos y no permitimos el cambio.
Astrológicamente
le rige el signo de Escorpio, cuya función esencial es
el de la trasformación.
SIGNIFICADO ADIVINATORIO
Positivo:
Cambios radicales. Renovación. Cambios de pensar y sentir
Evidentemente
es una carta de cambios por excelencia.
Negativo:
Perdidas y fracasos. Rupturas dolorosas. Añoranza del pasado
y no atarse a un pasado que ya no nos sirve.