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En
el momento de tu nacimiento ascendió el signo Géminis,
el signo del inventor, lo cual indica ingenuidad, astucia
y destreza manual. Eres curioso e inquisitivo, y te gusta
comunicarte con otra gente, bien hablando, escribiendo e incluso
chismorreando; de cualquier forma te merece la pena. Nada
mejor para ti que sumergirte en una conversación verdaderamente
profunda y trasnochar hablando sobre el mundo y la vida.
Tu pareja tiende a ser el centro y fundamento en el que se
basan tus aspiraciones y tu vida. Necesitas de una actividad
sexual rica e intensa. Aunque, por supuesto, aprecias la belleza
física, no es sólo el cuerpo lo que te interesa;
exigirás que tenga una mente positiva, ágil,
entretenida y profunda. Si no es así, puedes aburrirte
y peligrará la continuidad de la relación. Tu
mejor pareja será aquella que pueda contrarrestar tu
tendencia a perderte en un laberinto de ideas o en una red
de cosas sin ninguna trascendencia.
Posees una inteligencia «aguda», una gran facilidad
y rapidez de comprensión, una notable facultad de palabra
y una curiosidad que se extiende a todas las cosas. Tienes
una facultad extraordinaria de asimilación, una sed
insaciable de saber y gran sutileza mental. Siempre tienes
en tus relaciones con los otros mucho tacto y cortesía.
Evitas cuidadosamente herir los sentimientos de los demás
(de la misma manera que no te gusta que te hieran ni que te
provoquen). Eres bastante hábil y de gran destreza
en las tareas que emprendes. Pero en todas tus actividades
hay un cierto nerviosismo debido a tu tendencia a querer realizar
demasiadas cosas a la vez.
En cuanto a los sentimientos se refiere, estos a veces no
son muy profundos, ya que el aspecto afectivo no está
tan desarrollado en ti.
Uno de tus principales defectos es la inconstancia. Te gustan
demasiado los cambios para hacer durante mucho tiempo el mismo
trabajo. Tiendes a disipar tus esfuerzos interesándote
por todo sin profundizar en nada.
Tienes cierta tendencia a estar siempre preocupado por ti
mismo. Tu tendencia a que un lado de tu mente no sepa lo que
piensa el otro hará que las personas a las que les
gustaría confiar en ti y creer en lo que dices se enfurezcan
contigo. No es que seas intencionadamente mentirosa.
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